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USO DE VARIAS LETRAS EN PARTICULARLa falta de correspondencia que se produce en algunos casos entre el sistema gráfico y el sistema fonológico del español afecta especialmente a la ortografía de las consonantes. Caso distinto es el de las vocales, que responden, en la mayoría de los casos, a la representación de los sonidos respectivos. Conviene, pues, estudiar con mayor detenimiento la correspondencia entre algunos fonemas consonánticos y sus respectivas grafías, para proponer después notas orientadoras que faciliten la práctica ortográfica. Para evitar la repetición de una norma que afecta a todos los apartados de este capítulo, debe tenerse en cuenta que los compuestos y derivados creados en nuestra lengua a partir de una determinada voz adoptan, en el lugar que les corresponde, las letras de la palabra primitiva. Así, verbal se escribe con v y b por derivar de verbo, virtuoso conserva la v de virtud, etc. Lo mismo sucede con las variantes de género y número y con la flexión verbal. Esta norma no afecta, claro está, a los cambios de letra impuestos mecánicamente por la variación en la secuencia escrita. Así, palidecer y cruces se escriben con c por estar esta letra ante e, pese a que palidez y cruz se escriben con z.
2.1. Letras b, v, wEn la mayor parte de España y en la totalidad de Hispanoamérica, las letras b, v, y a veces la w, representan hoy el mismo fonema labial sonoro, lo que origina numerosas dudas sobre su escritura. Estas son aún mayores en el caso de las palabras homófonas, porque en ellas el empleo de una u otra letra diferencia significados (por ejemplo: baca/vaca). Caso aparte es el de los nombres propios, en los que el uso arbitrario de b o v parece un resto del trueque de estas letras en siglos pasados. Así, Balbuena/Valbuena o Tobar/Tovar.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. La ortografía española mantuvo por tradición las letras b y v, que en latín respondían a una oposición con valor fonológico. Por esta razón, nuestra lengua respetó la grafía de las palabras con b o v según la tuvieran en su lengua de origen, como sucede en los casos de abundancia, bimestre, bondad, beber, deber, haber, verdad, verbena o ventura, que provienen de las latinas abundantia(m), bimestre(m), bonitate(m), bibere, debere, habere, veritate(m), verbena(m) o ventura(m). No obstante, como en castellano antiguo b y v, distribuidas de modo distinto al actual, posiblemente sí respondían también a una distinción fonológica propia, perviven casos de b antietimológica (es decir, donde el uso se ha impuesto a la etimología), como abogado, abuelo, barbecho, barrer o embaír, procedentes de palabras latinas con v: advocatu(m), aviolu(m), vervactu(m), verrere o invadere. De la misma manera, hay palabras con grafía v procedentes de palabras con b latina, como maravilla, de mirabilia; a estas excepciones podrían añadirse muchas más. Un segundo grupo de palabras que por su origen se escriben con b es el de aquellas que en latín tenían p intervocálica, después sonorizada en b. Es el caso de caber, saber, obispo, recibir y riba, que proceden de capere, sapere, episcopu(m), recipere y ripa(m). Los compuestos con el último de estos vocablos, así como los derivados de él, han de escribirse, pues, con b: Ribarroja, Ribadesella, ribazo, ribera, ribero. (No obstante, véase 2.12).
2.1.1. Letra b
La letra b siempre representa el fonema labial sonoro de barco, beso, blusa o abuelo.
2.1.2. Letra v
La letra v siempre representa el fonema labial sonoro de vaso, vida, invadir o cavar.
La letra w puede representar dos fonemas diferentes: el labial sonoro en palabras como wagneriano y el fonema correspondiente a u en palabras como washingtoniano. La letra w solo se utiliza en palabras de origen germánico como las siguientes: a) Determinados nombres propios de origen visigodo. Ejemplos: Wamba, Witiza. b) Algunos derivados de nombres propios alemanes. Ejemplos: wagneriano, weimarés. c) Algunas palabras de origen inglés. Ejemplos: watt, washingtoniano, whisky.
En los dos primeros casos6, la w representa el fonema labial sonoro. En las palabras de procedencia inglesa7, en cambio, la pronunciación corresponde a la de u. En palabras totalmente incorporadas al idioma, la grafía w ha sido reemplazada por v simple: vagón, vals, vatio; o por b: bismuto. En palabras de uso menos frecuente alternan las dos grafías, como sucede en wolframio/volframio; o existen dos variantes, una más próxima a la palabra de origen y otra adaptada, como wellingtonia/velintonia.
2.2. Letras c, k, q, z; dígrafo cha) El fonema oclusivo velar sordo de casa, queso, kárate se realiza en la escritura con las siguientes letras: con c ante a, o, u, ante consonante y en posición final de sílaba y de palabra, como sucede en carta, colegio, cubierto, clima, actor, vivac; con k ante cualquier vocal, ante consonante y en posición final de palabra, como sucede en kárate, kilo, Kremlin, anorak; con el dígrafo qu ante las vocales e, i, como sucede en queso, quitar. b) El fonema fricativo interdental sordo de zapato, cebra, cielo, que se identifica con el alveolar o dental en zonas de seseo, se realiza en la escritura con las letras siguientes: con z ante a, o, u, en posición final de sílaba y de palabra, como sucede en zarpa, zoquete, zueco, diezmo, pez; con c ante las vocales e, i, como sucede en cero, cima.
5 La palabra mancebo tenía también, antiguamente, un uso adjetivo. 6 En alemán, la articulación de w es fricativa labiodental sonora. 7 En inglés, la articulación de w es de u semiconsonante. Sin embargo, hay abundantes excepciones a la norma general que establece el uso de c ante las vocales e, i: azerbaiyano, azerí, chalazión, elzevir, elzeviriano, elzevirio, enzima (‘fermento’), enzimático, enzimología, nazi, nazismo, razia, zéjel, zen, zendal (‘grupo indígena mexicano’), zendo, zepelín, zigurat, zigzag, zigzaguear, zinguizarra, zipizape, ziranda, zis zas. Además, algunas palabras pueden escribirse indistintamente con c o z, pero se prefiere la variante escrita con c. Este es el caso, por ejemplo, de: bencina/benzina, cebra/zebra, cenit/zenit, eccema/eczema, etc.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. La c con una coma o virgulilla en su curva inferior (ç) es la letra llamada cedilla (o ce con cedilla). Se usó antiguamente para el sonido sordo (plaça) semejante y opuesto al de la antigua z sonora (vezino). Hoy se emplea para transcribir textos con ortografía antigua8.
2.2.1. Letra c
La letra c puede representar dos fonemas: uno oclusivo velar sordo ante las vocales a, o, u, ante consonante y en posición final de sílaba o de palabra, como sucede en carta, clima, acné, vivac, y otro fricativo interdental sordo ante las vocales e, i, como en cebo, cifra. En zonas de seseo, ante e, i representa el sonido correspondiente a s.
La letra k siempre representa el fonema oclusivo velar sordo de kilómetro. Se escriben con k palabras procedentes de otras lenguas en las que se ha intentado respetar la ortografía originaria. Ejemplos: káiser, kiwi, kermés, kurdo. Muchas de ellas pueden también escribirse con qu o c, como quermés o curdo. 8 También se utiliza para escribir los nombres no castellanizados de otras lenguas, como Eça de Queiroz o garçon. El nombre geográfico Curaçao suele conservar la ç originaria, que se pronuncia como s. La grafía hispanizada es Curazao (también Curasao), al igual que Azores, portugués Açores, o Alenzón, francés Alençon.
2.2.3. Letra q
La letra q aparece agrupada siempre con la letra u, que entonces no suena ante e, i. El grupo que forman representa el fonema oclusivo velar sordo de queso y quizás.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. Antiguamente se usaba la q ante las vocales a, o, interponiendo la letra u, que se pronunciaba como tal: quando, quatro, etc. En las combinaciones que, qui, sobre la u se escribía diéresis para indicar que debía pronunciarse. Por ejemplo: qüestión.
Se escriben con qu:
a) Las palabras en que el fonema mencionado precede a las vocales e, i. Ejemplos: esquela, aquí, quiste. De ahí que las formas de un amplio grupo de verbos cuyos infinitivos terminan en -car cambien la c por qu en el pretérito perfecto simple y en el presente de subjuntivo. Ejemplos: remolqué (de remolcar), ataquemos (de atacar). b) Algunas voces científicas y palabras y locuciones latinas en que este grupo de letras precede con sonido oclusivo velar sordo a las vocales a y o. En estos casos, la u sí se pronuncia9. Ejemplos: quark, quáter, a quo, quórum.
2.2.4. Letra z
La letra z representa el fonema fricativo interdental sordo ante las vocales a, o, u y en posición final de sílaba o de palabra, como sucede en zanahoria, rezo, zumo, hazmerreír, paz. Además, en algunas palabras precede, representando el mismo fonema, a las vocales e, i, como es el caso de zéjel, zinc (véase 2.2b). En zonas de seseo representa el sonido correspondiente a s.
El dígrafo ch representa el fonema africado palatal sordo presente en achaque, noche, choza, chuzo.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. La representación escrita de este fonema palatal, que no existía en latín, conoció en nuestra lengua múltiples vicisitudes gráficas. Fue representado antiguamente por g, gg, ci, etc., hasta que, por influencia transpirenaica, quedó fijado en el dígrafo ch, que los escribas franceses venían utilizando desde los primeros textos literarios.
9 También se suele pronunciar ante e o i en locuciones latinas recogidas por el Diccionario de la Academia, como ad quem, in utroque jure o quid pro quo.
2.3. Letras g, jEl fonema velar sonoro se representa por medio de la letra g ante las vocales a, o, u, como en gamo, golosina o guasa; en posición final de sílaba, como en digno; y agrupado con otra consonante, como en gritar, glacial o gnomo. El dígrafo gu representa el mismo fonema ante e, i, como en guerra, guitarra. Cuando la g y la u han de tener sonido independiente ante e, i, es forzoso que la u lleve diéresis. Ejemplos: antigüedad, desagüe, lingüístico. El fonema fricativo velar sordo se representa por j ante cualquier vocal, como en jarra, jeta, jirón, joya, júbilo, y por g ante e, i, como en gente, girar.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. La confluencia de g y j para representar el fonema fricativo velar sordo ante las vocales e, i ha originado la frecuente vacilación ortográfica entre estas letras, porque imperó el criterio etimológico sobre el fónico. Así, se escribieron con g aquellas palabras que la tenían en latín, como gemelo, ingerir o gigante, que proceden de las latinas gemellu(m), ingerere y gigante(m), y con j aquellas que no tenían g en su origen, como mujer, injerir o jeringa, procedentes de muliere(m), inserere o siringa(m).
2.3.1. Letra g
Representa la g dos fonemas: uno velar sonoro ante las vocales a, o, u y ante consonante, como en gamo, gloria, magno, y otro velar sordo ante las vocales e, i, como en gerundio, gimnasia.
La j representa el fonema fricativo velar sordo ante cualquier vocal o en final de palabra. Ejemplos: jamón, jeta, jirafa, joven, junio, reloj, boj, carcaj.
Esta letra, que puede preceder a todas las vocales10, no representa hoy sonido alguno en nuestro idioma11. Esto origina problemas ortográficos para distinguir qué palabras han de llevar h y cuáles no; los problemas son mayores cuando la grafía sirve para distinguir significados, como en los homófonos hojear/ojear, honda/onda, hecho/echo, etc.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. La ortografía española no ha seguido pautas fijas en cuanto a la conservación o supresión de la letra h. La mantuvo, por regla general, en aquellas voces que tenían en su origen h latina, espíritu áspero griego o aspiración germánica o árabe. Este es el caso, por ejemplo, de haber, habilitar, hebreo, herencia, hirsuto, hombre, hombro, honestidad, honor, horror, hoy, humilde, humor, procedentes del latín12; hélice, helio, hedonista, del griego; hansa, del alemán; hálara, harén, alhaja, hasta, del árabe. También aparece la h en palabras procedentes de lenguas amerindias, como hamaca, hicaco, huasca; o del inglés, como hurra. 10 Hay unas pocas palabras de origen extranjero que llevan h ante consonante: son ohm y sus derivados, y brahmán y los suyos. 11 Se ha perdido la aspiración con que antiguamente se pronunciaba la h procedente de f latina; esta aspiración aún se conserva como rasgo dialectal en Andalucía, Extremadura, Canarias y otras zonas de España y América. Los poetas de nuestro Siglo de Oro tuvieron muchas veces en cuenta la h aspirada en sus composiciones métricas, y gran número de versos suyos, leídos sin aspiración, tendrían una sílaba menos; así, por ejemplo, este de Garcilaso de la Vega: «por donde no hallaba / sino memorias llenas d’alegría» (Égloga I). Al contrario, el uso ha ido imponiendo en nuestra lengua la supresión de la h en palabras que originariamente la tenían. Así sucede, por ejemplo, con aborrecer, asta (‘cuerno’, ‘mástil’...), comprender, invierno, ora13, aunque procedan de las latinas abhorrere, hasta, comprehendere, hibernum; endecasílabo, aunque en griego tenía espíritu áspero; ardido, arpa, alacena, aunque las originarias voces germánicas y árabes comenzaran con aspiración, etc.14. En otros casos, se mantiene la doble posibilidad en la escritura: alhelí/alelí, armonía/harmonía, arpía/harpía, etc. La Academia, con apoyo en los datos de sus archivos léxicos, prefiere, en los casos anteriores, la palabra que aparece en primer lugar de cada doblete, por ser más frecuente. Un segundo grupo de palabras que hoy se escriben con h es el de aquellas que proceden de voces latinas con f inicial, como haba, hacer, halcón, hambre, harina, haz, heder, heno, hermoso, hijo, hilo, hoja, hongo, humo, hundir o huso, que provienen de las latinas faba(m), facere, falcone(m), etc., y que en castellano antiguo llevaban también f. Esta pasó después a ser aspirada y finalmente enmudeció, aunque la h actual mantenga testimonio escrito de ella.
12 Se escribe h intercalada en palabras derivadas de la palabra latina haerere, que significa ‘estar unido’. Ejemplos: adherencia, cohesión, inherente. 13 La conjunción ora es una aféresis de ahora, que procede del latín hac hora y conserva la h en la segunda sílaba, y no en la primera. 14 También se fue suprimiendo progresivamente la h de los dígrafos con dicha letra (ph, th, rh y ch) en palabras de procedencia hebrea o griega. Desde 1779 se suprimen th y rh; así, Thamar, Athenas, theatro, rheuma, pasaron a escribirse Tamar, Atenas, teatro, reuma. La combinación ph también se eliminó en favor de f a partir de 1803 (phantasma, ámphora, ortographía se escribieron desde entonces fantasma, ánfora, ortografía). El dígrafo ch quedó eliminado para representar el sonido velar oclusivo sordo en palabras como Christo, chimera, choro, que desde 1803 se escribieron Cristo, quimera, coro. 15 Juan de Valdés (c 1499-1541) empleaba esta h para evitar pronunciaciones como güevo, güerto o güeso, que a él le resultaban ofensivas. Por otra parte, los impresores adoptaron la costumbre de poner h delante de vocal con el fin de indicar que la u con que entonces se representaba tanto el fonema vocálico correspondiente a u como el labial sonoro correspondiente a b debía pronunciarse como vocal en tales palabras. Según esto, y ante la utilización indistinta de u y v como consonantes o como vocales, una palabra como huevo podía escribirse uevo o veuo, y confundirse con uevo (de beber).
2.5. Letras i, y, llEl fonema vocálico i puede ser representado por las letras i e y. A diferencia de i, que solo representa el fonema vocálico i de idea y el de cielo o caiga, la letra y representa también el fonema palatal sonoro de yema. En la pronunciación yeísta, la letra ll, que representa el fonema lateral palatal de llave, se articula con la misma pronunciación que la letra y, es decir, como el fonema palatal sonoro de yunque. De manera que las personas yeístas pronuncian igual halla y haya. Esto explica las dificultades que ofrece la escritura de las palabras que contienen alguna de estas letras.
2.5.1. Letra y
La letra y17 puede representar dos fonemas distintos: uno equivalente al representado por la letra i en palabras como muy, estoy o y; otro consonántico, el fonema palatal sonoro, en palabras como reyes, cayado, hoyo.
16 Todos los elementos compositivos ahora enumerados proceden del griego y tienen espíritu áspero en la lengua de origen. 17 Era costumbre antigua emplear en lo manuscrito como letra inicial la Y mayúscula en vez de la I. No se escriben ya Ygnacio, Ysabel, sino Ignacio, Isabel. 18 En algunos países, manteniendo la antigua ortografía castellana, se escriben con y palabras de origen amerindio como ayllu, guaycurú, etc.
2.5.2. Letra i
La letra i representa el fonema vocálico cerrado y anterior cualquiera que sea la posición que tenga en la palabra (inicial, medial o final), ya formando sílaba por sí misma, ya acompañada de consonante o formando parte de un diptongo. Ejemplos: ibero, infame, rico, marroquí, viaje, bien.
2.5.3. Dígrafo ll
El dígrafo ll representa el fonema lateral palatal de valla, calle, allí, caballo, Illescas. Sobre la identificación de ll con y como fonema consonántico en la pronunciación yeísta, véanse los apartados 1.2.1b y 2.5.
OBSERVACIÓN HISTÓRICA. Antiguamente se escribían con ll, según su procedencia griega o latina, palabras como Sibilla, Hellesponto, Gallia, Marcello y Póllux, dando lugar a que algunos pronunciaran estas palabras con el sonido lateral palatal de llave y a que aún hoy algunos digan o lean de esa manera Caracalla.
La letra m representa el fonema nasal labial de maleta o ambiguo.
19 Aunque en palabras de reciente introducción se tiende a formar el plural cambiando la y en i y añadiendo una s. Ejemplos: jersey/jerséis, samuray/samuráis. Hay casos de vacilación como el de noray, que admite los dos plurales: noráis o norayes.
La letra ñ representa el fonema nasal palatal de año, España o ñandú. OBSERVACIÓN HISTÓRICA. Al tratarse también de un fonema no existente en latín, su representación gráfica es muy poco uniforme en los idiomas que descienden directamente de la lengua de Roma. El catalán eligió ny, el francés y el italiano prefirieron gn y el portugués se decidió por nh. La solución adoptada por nuestra lengua, tras muchas vacilaciones, fue distinta. Aunque antiguamente eligió también un dígrafo, nn, pronto se abrevió el compuesto mediante una n con una raya encima. Esta raya, la tilde, adquirió después la forma ondulada que conserva en nuestros días. La nueva letra ha sido adoptada por otros idiomas: el gallego, el vascuence, el guaraní, el tagalo, etc.
2.8. Letra pLa letra p representa el fonema oclusivo labial sordo de pulso. En posición inicial de palabra, conforme al uso de las lenguas modernas de cultura, es recomendable la conservación del grupo ps-. Ejemplos: psicología, psitacismo, psicosis. Excepciones: las palabras que contienen el elemento compositivo seudo-, preferido a pseudo-. Ejemplos: seudónimo, seudópodo. De manera análoga, se recomienda conservar el grupo -pt- en palabras como séptimo, septiembre, etc.
2.9. Letra r; dígrafo rrLa letra r puede representar, según la posición en la que aparezca, el fonema vibrante simple de donaire y el múltiple de rosa. El dígrafo rr, escrito siempre entre vocales, solo representa el fonema vibrante múltiple de corro.
2.9.1. Letra r
La letra r puede representar dos fonemas distintos, dependiendo de la posición en que aparezca: el fonema vibrante simple de aro, cercar y traje en posición intervocálica, en final de sílaba y en los grupos consonánticos br, cr, dr, fr, gr, kr, pr y tr; y el fonema vibrante múltiple de rosa y honra en posición inicial de palabra y después de una consonante que no pertenezca a la misma sílaba. La r detrás de los prefijos ab-, sub- y post-20 pertenece a una sílaba distinta, y el sonido que representa es múltiple. Ejemplos: abrogar, subrogar, subrayar, postromántico. 20 Para algunas personas, la r detrás de los prefijos ab- y sub- sí forma con la b grupo consonántico, y por tanto el sonido que representa es simple.
El dígrafo rr solo aparece escrito entre vocales y siempre representa el fonema vibrante múltiple de carro o perro.
La letra t representa el fonema oclusivo dental sordo de tomate. La t del prefijo de origen latino post- se conserva en voces como postdata o postoperatorio. Pero, ateniéndonos al criterio de uso más frecuente, es preferible emplear la forma pos-, que da lugar a palabras como posdata o posoperatorio.
2.11. Letra xLa letra x representa sonidos diferentes según la posición que tenga en la palabra. En posición intervocálica o en final de palabra, representa el grupo consonántico ks22 (o gs en pronunciación relajada). Ejemplos: examen, exhibir, relax. En cambio, en posición inicial de palabra la pronunciación más frecuente es la de s, y en posición final de sílaba puede ser, en distintas regiones y según las consonantes que sigan, s o ks (o gs). Ejemplos: xilófono, excelente, excavar, exportar, exterior, exfoliante. La reducción a s de la pronunciación de x suele originar dudas ortográficas. 21 Véase, sin embargo, la nota anterior. 22 Que también se representa con cs en las palabras facsímil, facsimilar, facsímile, fucsia, fucsina, macsura y telefacsímil. En la Edad Media, la x representaba también el fonema fricativo palatal sordo de dixo, que a partir del siglo XVI evolucionaría hacia el fonema fricativo velar sordo de dijo. Algunos restos de esta grafía se encuentran en topónimos como México, Oaxaca, Texas y sus derivados (mexicano, oaxaqueño, texano...), y en algunos apellidos como Ximénez o Mexía. La pronunciación de esta x, en esas y otras palabras, es fricativa velar sorda, es decir, suena como j; constituye, por tanto, un error ortológico articularla como ks23.
2.12. Peculiaridades de las voces de otras lenguas y de los nombres propios Las voces de otros idiomas no adaptadas al español y utilizadas en nuestra lengua respetarán su ortografía original. En la escritura, es conveniente distinguirlas mediante el uso de procedimientos gráficos como las comillas24, la letra cursiva, etc. Ejemplos: affaire, lady, whisky. Los nombres propios de otras lenguas no hispanizados se escriben como en la lengua originaria —no es necesario distinguirlos gráficamente—, y tampoco están sujetos a las reglas de la ortografía española. Ejemplos: Washington, Perth, Botticelli, etc. Las palabras de origen extranjero adaptadas a la pronunciación y a la grafía española desde fecha más o menos antigua deben seguir todas las reglas ortográficas. Ejemplos: Basilea, brandi, Burdeos, chalé, Londres. Por otra parte, en ciertos nombres propios españoles, el influjo de tradiciones peculiares, la propia evolución fonético-histórica o el trueque de letras en siglos pasados (como b/v, j/g/x, y/i o c/z) mantiene a veces grafías peculiares. Ejemplos: Balbuena, Rivera, Mexía, Ximénez o Giménez, Ybarra, Zelaya, etc. (junto a los más habituales Valbuena, Ribera, Mejía, Jiménez, Ibarra o Celaya). 23 En cuanto a las variantes escritas con j (Méjico, mejicano...), se recomienda restringir su uso en atención a la tradición ortográfica del país americano. Recordemos, por otra parte, que en México, además, la letra x sigue representando el fonema fricativo palatal sordo en Xola, Mixcoac y otras palabras de origen azteca o maya. También puede conservarse esta pronunciación arcaizante en apellidos citados arriba. Por el contrario, en el topónimo Xochimilco la x se pronuncia como s. 24 Sobre este uso de las comillas, véase 5.10.3. |
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